Hoy existe una mayor conciencia respecto al cuidado del medio ambiente. En mayor o menor medida, todos tomamos algún tipo de recaudo para no dañar tanto al planeta.
Ahora bien, ¿sirve de algo que nosotros ahorremos mientras que otros derrochan? ¿Acaso no estamos precisamente ahorrando para que estos otros puedan malgastar el recurso escaso?
Digo, que miles desconectemos el stand by de todo artefacto electrónico dando vueltas por ahí no es acaso lo que permite que miles de oficinas permanezcan iluminadas vacías durante horas?
O sea, ¿estoy ahorrando un recurso escaso para que ellos lo gasten?
¿Sirve de algo que haga todas estas disquisiciones y no haga nada concreto?
Tampoco
viernes, 31 de diciembre de 2010
jueves, 30 de diciembre de 2010
miércoles, 29 de diciembre de 2010
¿Quién sabe si es bueno o malo?
El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y otra vez tuvo razón porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido.
(Adaptado a partir de "Las religiones del mundo", de Huston Smith)
(Adaptado a partir de "Las religiones del mundo", de Huston Smith)
domingo, 26 de diciembre de 2010
Aviso para los poseedores de felinos
No digan que no les avisé que son parte de una gran mentira:
Los esclavos - Jacques Sternberg
En el comienzo, Dios creó al gato a su imagen y semejanza. Y, desde luego, pensó que eso estaba bien. Porque, de hecho, estaba bien. Salvo que el gato era holgazán y no deseaba hacer nada. Entonces, más adelante, después de algunos milenios, Dios creó al hombre. Únicamente con el objeto de servir al gato, de darle al gato un esclavo para siempre. Al gato, Dios le había dado la indolencia y la lucidez; al hombre, le dio la neurosis, la habilidad manual y el amor por el trabajo. El hombre se dedicó de lleno a eso. Durante siglos construyó toda una civilización basada en la inventiva, la producción y el consumo intenso. Una civilización que, en suma, escondía un único propósito secreto: darle al gato cobijo y bienestar.
Es decir que el hombre inventó millones de objetos inútiles, y por lo general absurdos, sólo para producir los contados objetos indispensables para la comodidad del gato: el radiador, el almohadón, el tazón para la leche, el tacho con aserrín, el tapiz, la alfombra, la cesta para dormir y puede que incluso la radio, porque a los gatos les gusta mucho la música.
Sin embargo, los hombres ignoran esto. Porque lo desean así. Porque creen ser los bendecidos, los privilegiados. Tan perfectas son las cosas en el mundo de los gatos.
Los esclavos - Jacques Sternberg
En el comienzo, Dios creó al gato a su imagen y semejanza. Y, desde luego, pensó que eso estaba bien. Porque, de hecho, estaba bien. Salvo que el gato era holgazán y no deseaba hacer nada. Entonces, más adelante, después de algunos milenios, Dios creó al hombre. Únicamente con el objeto de servir al gato, de darle al gato un esclavo para siempre. Al gato, Dios le había dado la indolencia y la lucidez; al hombre, le dio la neurosis, la habilidad manual y el amor por el trabajo. El hombre se dedicó de lleno a eso. Durante siglos construyó toda una civilización basada en la inventiva, la producción y el consumo intenso. Una civilización que, en suma, escondía un único propósito secreto: darle al gato cobijo y bienestar.
Es decir que el hombre inventó millones de objetos inútiles, y por lo general absurdos, sólo para producir los contados objetos indispensables para la comodidad del gato: el radiador, el almohadón, el tazón para la leche, el tacho con aserrín, el tapiz, la alfombra, la cesta para dormir y puede que incluso la radio, porque a los gatos les gusta mucho la música.
Sin embargo, los hombres ignoran esto. Porque lo desean así. Porque creen ser los bendecidos, los privilegiados. Tan perfectas son las cosas en el mundo de los gatos.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Luis Eduardo Aute - Elijo la locura
Hay quien mantiene la convicción
de que la vida
es una partida
entre el azar y la comunión
con el destino,
entre la ley y la invocación
al desatino.
Quien mira no ve ni una mitad,
es evidente
que es diferente.
Entre mirar con la claridad
de la cordura
y ver con la luminosidad
de la locura.
Ante esa coyuntura
de claridad o lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura...
Ante el intento de construir
la convivencia
en la apariencia
opongo el reto de destruir
toda la historia,
las estrategias, el porvenir
y la memoria.
No sólo no me quiero atener
a ser comparsa
de esta otra farsa
sino, además, me excluyo el deber
del raciocinio,
esa otra trampa que usa el Poder
para el dominio.
Ante esa coyuntura
de la claridad y lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura...
de que la vida
es una partida
entre el azar y la comunión
con el destino,
entre la ley y la invocación
al desatino.
Quien mira no ve ni una mitad,
es evidente
que es diferente.
Entre mirar con la claridad
de la cordura
y ver con la luminosidad
de la locura.
Ante esa coyuntura
de claridad o lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura...
Ante el intento de construir
la convivencia
en la apariencia
opongo el reto de destruir
toda la historia,
las estrategias, el porvenir
y la memoria.
No sólo no me quiero atener
a ser comparsa
de esta otra farsa
sino, además, me excluyo el deber
del raciocinio,
esa otra trampa que usa el Poder
para el dominio.
Ante esa coyuntura
de la claridad y lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura...
sábado, 6 de noviembre de 2010
En esta noche, en este mundo (Alejandra Pizarnik)
En esta noche, en este mundo
A Martha Isabel Moia
I
en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
II
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
III
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
mi persona está herida
mi primera persona del singular
escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
IV
los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción
V
y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema
VI
hablo en fácil hablo en difícil
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo
8 de octubre de 1971
De: Textos de sombra y últimos poemas
A Martha Isabel Moia
I
en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
II
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
III
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
mi persona está herida
mi primera persona del singular
escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
IV
los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción
V
y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema
VI
hablo en fácil hablo en difícil
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo
8 de octubre de 1971
De: Textos de sombra y últimos poemas
martes, 6 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
El Mundial, el punto medio y los argentinos.
El punto medio no existe pero sirve para marcar un Norte.
Los argentinos, lamentablemente, siempre somos extremistas. No hace falta,creo, que dé ejemplos de ello.
Luego de la triste eliminación ayer en el Mundial de fútbol, muchos ya se dividen entre quienes bancan a Maradona y quienes lo critican, haciendo leña del árbol caído. Pero, la realidad no es ni blanca ni negra.
El ciclo Maradona tiene (¿tuvo?) algo muy importante para rescatar: la motivación de jugar al tipo de fútbol con el cual más nos identificamos. Un fútbol bien sudamericano, ofensivo y donde los jugadores puedan explayar su talento infinito y de potrero con la pelota. El problema de tanta individualidad es que su componente de indisciplina hace que muchas veces se pierda la idea colectiva de juego. Por otro lado, tenemos al fútbol europeo, bien ordenado tácticamente, donde prima el funcionamiento colectivo y, muchas veces, el componente defensivo sobre el ofensivo. La desventaja que tiene este tipo de fútbol es la falta de ese toque de “magia” del cual reboza el sudamericano. El Hombre versus la Máquina sería una reducción capciosa pero no tan desacertada.
Ahora bien, ¿donde nos ubicamos nosotros?
Está visto que la rígida disciplina colectiva en experiencias anteriores no fue finalmente efectiva y, sobre todo, no la terminabamos de disfrutar como queríamos. Con el aprendizaje que nos da este Mundial, creo que también podemos decir que la solución no pasa por la mera acumulación de individualidades.
Por eso, capitalicemos entonces la experiencia: ni los extremos tácticos o individualistas deberían ser nuestro Norte. Busquemos, entonces, el punto medio, que no existe pero que nos puede marcar una idea de hacia donde queremos ir. Asumamos nuestra identidad, con sus virtudes y defectos, teniendo en claro, ya desde el vamos, que la misma pasa más por un lado de esa división inexistente que por el otro. Eso sí, sería sano que lo hagamos sin olvidar que también en el lado opuesto puede haber, a veces, razones más fuertes que las nuestras y que las mismas podrían enriquecernos si nos sacáramos las anteojeras de nuestro maniqueísmo.
PD: cualquier extrapolación que se quiera hacer con la realidad cotidiana de los argentinos es puramente intencional.
Los argentinos, lamentablemente, siempre somos extremistas. No hace falta,creo, que dé ejemplos de ello.
Luego de la triste eliminación ayer en el Mundial de fútbol, muchos ya se dividen entre quienes bancan a Maradona y quienes lo critican, haciendo leña del árbol caído. Pero, la realidad no es ni blanca ni negra.
El ciclo Maradona tiene (¿tuvo?) algo muy importante para rescatar: la motivación de jugar al tipo de fútbol con el cual más nos identificamos. Un fútbol bien sudamericano, ofensivo y donde los jugadores puedan explayar su talento infinito y de potrero con la pelota. El problema de tanta individualidad es que su componente de indisciplina hace que muchas veces se pierda la idea colectiva de juego. Por otro lado, tenemos al fútbol europeo, bien ordenado tácticamente, donde prima el funcionamiento colectivo y, muchas veces, el componente defensivo sobre el ofensivo. La desventaja que tiene este tipo de fútbol es la falta de ese toque de “magia” del cual reboza el sudamericano. El Hombre versus la Máquina sería una reducción capciosa pero no tan desacertada.
Ahora bien, ¿donde nos ubicamos nosotros?
Está visto que la rígida disciplina colectiva en experiencias anteriores no fue finalmente efectiva y, sobre todo, no la terminabamos de disfrutar como queríamos. Con el aprendizaje que nos da este Mundial, creo que también podemos decir que la solución no pasa por la mera acumulación de individualidades.
Por eso, capitalicemos entonces la experiencia: ni los extremos tácticos o individualistas deberían ser nuestro Norte. Busquemos, entonces, el punto medio, que no existe pero que nos puede marcar una idea de hacia donde queremos ir. Asumamos nuestra identidad, con sus virtudes y defectos, teniendo en claro, ya desde el vamos, que la misma pasa más por un lado de esa división inexistente que por el otro. Eso sí, sería sano que lo hagamos sin olvidar que también en el lado opuesto puede haber, a veces, razones más fuertes que las nuestras y que las mismas podrían enriquecernos si nos sacáramos las anteojeras de nuestro maniqueísmo.
PD: cualquier extrapolación que se quiera hacer con la realidad cotidiana de los argentinos es puramente intencional.
miércoles, 23 de junio de 2010
Árbol de familia (María Rosa Lojo)
(Refiriéndose a sus ancestros):
"Vengo de ésas, de ésos, como quien viene de tantos lugares que ha perdido la memoria de ellos y sólo lleva en el cuerpo la huella oculta de olores, sabores y sonidos y el eco, aún ardiente, de historias imprecisas."
"Vengo de ésas, de ésos, como quien viene de tantos lugares que ha perdido la memoria de ellos y sólo lleva en el cuerpo la huella oculta de olores, sabores y sonidos y el eco, aún ardiente, de historias imprecisas."
sábado, 17 de abril de 2010
Magia nipona para los oídos
Mono - Ashes in the Snow (de Holy Ground: NYC Live With The Wordless Music Orchestra)
Sencillamente perfecto...
Sencillamente perfecto...
Mono "Ashes In The Snow" from the Holy Ground DVD from Fred Pessaro on Vimeo.
sábado, 3 de abril de 2010
Atrapados por el hielo
Cierren los ojos y sientan el frío del mar de Weddell, el cual baña la península Antártica al oeste, las islas Orcadas al norte y la Tierra de Coats al este. Al sur se encuentra la barrera de hielo más grande del mundo, el conjunto Filchner-Ronne: 430.000 km2 de cubitos de hielo, uno al lado de otro.
El año es 1915 y el objetivo es claro: ser los primeros en cruzar por tierra la Antártida de un lado al otro, la que aún tenía mucho de la Terra Australis Incognita de la antigüedad. Para ello, están a bordo del Endurance, un rompehielos de roble macizo , de 43,9 mts. de eslora y 7,6 mts de manga (o largo y ancho si prefieren). La tripulación es un mix de ingleses, escoceses, irlandeses y otras nacionalidades del Imperio Británico, todos hombres rudos de mar.
Pero algo sale mal, el barco queda atrapado por el hielo antes de llegar al lugar donde los debían dejar para emprender la travesía trans-antártica. Ninguna de las maniobras que realizan permiten liberarlo de sus congeladas ataduras y no les queda más remedio que prepararse para pasar el invierno ahí. El barco deriva con la placa de hielo hacia el norte. Sólo queda esperar a que lleguen mejores temperaturas que descongelen el hielo y lo liberen. Así transcurren más de nueve meses. El mayor peligro es el efecto que la soledad y el aburrimiento pueden producir en la tripulación, gente disciplinada pero de pocas pulgas. Se organizan partidos de fútbol sobre el hielo, carreras de perro, obras de teatro y lo que sea para mantenerlos ocupados. De repente, todo se pone peor. La presión de las placas de hielo sobre el barco se vuelve más fuerte de lo que éste puede soportar y el barco se parte y empieza a entrarle agua. Deben abandonarlo pero tienen el tiempo suficiente como para poder rescatar de él provisiones y materiales que les permitan sobrevivir al crudo invierno antártico.
La situación dista de ser la ideal. Se encuentran sobre una placa de hielo a más de 500 kms. de tierra firme. Intentan llegar caminando pero desisten a los tres días. La misma presión que destrozó el Endurance hace que el terreno sea todo accidentado, con pedazos de hielo que se elevan más de tres metros. Resulta imposible avanzar con las provisiones que les asegurarían la supervivencia. No queda otra que acampar sobre el hielo y esperar a que éste se quiebre, producto del deshielo. Ahí podrán utilizar los tres botes salvavidas que pudieron rescatar del barco. El peligro es que la deriva los vaya alejando de tierra y los libere en el medio del océano más tempestuoso del mundo. Por eso, emprenden una segunda marcha a los dos meses de la primera. El resultado es el mismo aunque deben abortar un conato de rebelión. La tripulación ya se encuentra al límite.
Pasan cinco meses. El alimento escasea y deben sacrificar a los perros que los acompañaban desde el primer momento. Para muchos de estos hombres rudos, ése fue el peor momento de toda la expedición (y los entiendo).
El hielo se rompe inesperadamente y poco faltó para que se ahogaran. Finalmente, después de tanta espera, pueden largar al agua los botes. Navegar en ellos es una tarea casi imposible. Deben sortear los bloques de hielo que los quieren aprisionar y encontrar la vía que los lleve a aguas abiertas y les permitan navegar. Lo fundamental es que los tres botes no se separen. La temperatura es de 30 grados bajo cero, están hambrientos, empapados y congelados. Transcurren así seis días hasta que logran llegar a la isla Elefante, una isla de 27 kms de ancho por 47 de largo, casi cubierta totalmente de glaciares.Logran desembarcar en un lugar pero deben enseguida reembarcar para poder establecerse en otro más seguro a largo plazo.
Construyen con los botes una cabaña donde poder acampar y toman una decisión a la énesima potencia de la valentía: navegaran con otros cinco tripulantes uno de los botes hasta las islas Georgia del Sur, a 1300 kms de distancia y donde hay una estación ballenera a la que pedirle ayuda.El bote que utilizarán tiene 6,85 mts de eslora y es adaptado, dentro de las posibilidades, para emprender la dura travesía.
A los diez días de estar en la isla Elefante, parten hacia la aventura. Los esperan 14 días de las peores y tempestuosas condiciones que puede esperar un marino, vientos huracanados, mar recontrapicado con olas gigantescas, incluso una que casi los hunde para siempre. EL principal riesgo, no obstante, es errar el rumbo y seguir de largo de las islas. En ese caso, miles de kms. (y la muerte segura) los esperarían.
Logran llegar a las islas Georgia pero a un punto deshabitado. Están exhaustos, congelados y al límite de la resistencia. Se encuentran en la costa sur de la isla y los puestos balleneros, en la norte. Circunvalar la isla es una tarea imposible por el estado del mar y, fundamentalmente, de la mayoría de los tripulantes. La opción elegida es atravesarla por tierra. Van tres (aunque sentirían que alguien más los acompañaba, cuidándolos) y les lleva 36 horas de caminata continua, a través de glaciares y montañas desconocidas, llegar hasta Husvik, el destino con la salvación tan añorado. Los balleneros noruegos cuando los ven no lo pueden creer.
No hay tiempo para extensas recepciones, lo primero es recoger a los tres dejados atrás al otro lado de la isla y, tan sólo tres días después, emprenden el primero de los intentos para socorrer a los varados en la isla Elefante. Al igual que los dos siguientes, el hielo les impedirá llegar. Recién en el cuarto, con el vapor chileno Yelcho, podrán finalmente rescatarlos. Pasaron poco más de cuatro meses desde que los dejaran y diecinueve desde que fueron atrapados por el hielo.
Abran los ojos y mirense al espejo: son Ernest Shackleton. Sientan el orgullo, se lo merecen. No tuvieron ni una sóla baja.
El año es 1915 y el objetivo es claro: ser los primeros en cruzar por tierra la Antártida de un lado al otro, la que aún tenía mucho de la Terra Australis Incognita de la antigüedad. Para ello, están a bordo del Endurance, un rompehielos de roble macizo , de 43,9 mts. de eslora y 7,6 mts de manga (o largo y ancho si prefieren). La tripulación es un mix de ingleses, escoceses, irlandeses y otras nacionalidades del Imperio Británico, todos hombres rudos de mar.
Pero algo sale mal, el barco queda atrapado por el hielo antes de llegar al lugar donde los debían dejar para emprender la travesía trans-antártica. Ninguna de las maniobras que realizan permiten liberarlo de sus congeladas ataduras y no les queda más remedio que prepararse para pasar el invierno ahí. El barco deriva con la placa de hielo hacia el norte. Sólo queda esperar a que lleguen mejores temperaturas que descongelen el hielo y lo liberen. Así transcurren más de nueve meses. El mayor peligro es el efecto que la soledad y el aburrimiento pueden producir en la tripulación, gente disciplinada pero de pocas pulgas. Se organizan partidos de fútbol sobre el hielo, carreras de perro, obras de teatro y lo que sea para mantenerlos ocupados. De repente, todo se pone peor. La presión de las placas de hielo sobre el barco se vuelve más fuerte de lo que éste puede soportar y el barco se parte y empieza a entrarle agua. Deben abandonarlo pero tienen el tiempo suficiente como para poder rescatar de él provisiones y materiales que les permitan sobrevivir al crudo invierno antártico.
La situación dista de ser la ideal. Se encuentran sobre una placa de hielo a más de 500 kms. de tierra firme. Intentan llegar caminando pero desisten a los tres días. La misma presión que destrozó el Endurance hace que el terreno sea todo accidentado, con pedazos de hielo que se elevan más de tres metros. Resulta imposible avanzar con las provisiones que les asegurarían la supervivencia. No queda otra que acampar sobre el hielo y esperar a que éste se quiebre, producto del deshielo. Ahí podrán utilizar los tres botes salvavidas que pudieron rescatar del barco. El peligro es que la deriva los vaya alejando de tierra y los libere en el medio del océano más tempestuoso del mundo. Por eso, emprenden una segunda marcha a los dos meses de la primera. El resultado es el mismo aunque deben abortar un conato de rebelión. La tripulación ya se encuentra al límite.
Pasan cinco meses. El alimento escasea y deben sacrificar a los perros que los acompañaban desde el primer momento. Para muchos de estos hombres rudos, ése fue el peor momento de toda la expedición (y los entiendo).
El hielo se rompe inesperadamente y poco faltó para que se ahogaran. Finalmente, después de tanta espera, pueden largar al agua los botes. Navegar en ellos es una tarea casi imposible. Deben sortear los bloques de hielo que los quieren aprisionar y encontrar la vía que los lleve a aguas abiertas y les permitan navegar. Lo fundamental es que los tres botes no se separen. La temperatura es de 30 grados bajo cero, están hambrientos, empapados y congelados. Transcurren así seis días hasta que logran llegar a la isla Elefante, una isla de 27 kms de ancho por 47 de largo, casi cubierta totalmente de glaciares.Logran desembarcar en un lugar pero deben enseguida reembarcar para poder establecerse en otro más seguro a largo plazo.
Construyen con los botes una cabaña donde poder acampar y toman una decisión a la énesima potencia de la valentía: navegaran con otros cinco tripulantes uno de los botes hasta las islas Georgia del Sur, a 1300 kms de distancia y donde hay una estación ballenera a la que pedirle ayuda.El bote que utilizarán tiene 6,85 mts de eslora y es adaptado, dentro de las posibilidades, para emprender la dura travesía.
A los diez días de estar en la isla Elefante, parten hacia la aventura. Los esperan 14 días de las peores y tempestuosas condiciones que puede esperar un marino, vientos huracanados, mar recontrapicado con olas gigantescas, incluso una que casi los hunde para siempre. EL principal riesgo, no obstante, es errar el rumbo y seguir de largo de las islas. En ese caso, miles de kms. (y la muerte segura) los esperarían.
Logran llegar a las islas Georgia pero a un punto deshabitado. Están exhaustos, congelados y al límite de la resistencia. Se encuentran en la costa sur de la isla y los puestos balleneros, en la norte. Circunvalar la isla es una tarea imposible por el estado del mar y, fundamentalmente, de la mayoría de los tripulantes. La opción elegida es atravesarla por tierra. Van tres (aunque sentirían que alguien más los acompañaba, cuidándolos) y les lleva 36 horas de caminata continua, a través de glaciares y montañas desconocidas, llegar hasta Husvik, el destino con la salvación tan añorado. Los balleneros noruegos cuando los ven no lo pueden creer.
No hay tiempo para extensas recepciones, lo primero es recoger a los tres dejados atrás al otro lado de la isla y, tan sólo tres días después, emprenden el primero de los intentos para socorrer a los varados en la isla Elefante. Al igual que los dos siguientes, el hielo les impedirá llegar. Recién en el cuarto, con el vapor chileno Yelcho, podrán finalmente rescatarlos. Pasaron poco más de cuatro meses desde que los dejaran y diecinueve desde que fueron atrapados por el hielo.
Abran los ojos y mirense al espejo: son Ernest Shackleton. Sientan el orgullo, se lo merecen. No tuvieron ni una sóla baja.

domingo, 28 de marzo de 2010
No te rindas - Mario Benedetti
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
sábado, 27 de marzo de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
Las torres del silencio
Originarios de Persia (la actual Irán de Ahmadinejad), los parsis llegaron a la India hace poco más de mil años. En poco tiempo, si bien se integraron a sus nuevos vecinos adoptando idioma y costumbres, mantuvieron, incluso hasta el día de hoy, la religión que los aglutina, el zoroastrismo. Esta creencia es muy antigua que ha influenciado a las tres grandes religiones monoteístas mundiales (judaísmo, cristianismo e islamismo) y se basa, fundamentalmente, en el concepto dual de lucha entre, por un lado, el Bien, la Luz, el día y, también por el mismo precio, la vida: Ahura Mazda (nada que ver con lo que sería la unión entre una interjección bien criolla con cierta marca nipona) y por el otro,...(se escuchan abucheos).. el Mal, las Tinieblas, la noche y la muerte: Angra Mainya!.
Hasta acá, todo muy parecido a cualquier religión pero, hete aquí que, gente rara estos muchachos, de ella derivaron un rito muy particular: las dakhmas o torres del silencio. Como buenos zoroastristas que son, para los parsis los cadáveres son elementos impuros ya que han sido poseídos por el malvado Angra. Menudo problema les trae, entonces, dicha creencia. Si los entierran, contaminan la tierra. Si los queman, el fuego (que encima es sagradísimo para ellos). Tampoco la solución es mandarlos a alimentar los peces ya que contaminarían el agua (aunque si uno contempla el Ganges, la verdad que no sé quien impurifica a quien). La solución que encontraron, entonces, fue la de estas dichosas torres donde se exponen los cuerpos desnudos para que se alimenten los buitres y el sol y el viento, aparte de arruinarles la belleza de sus pelos, hagan el resto. Cuando quedan sólo los huesos calcinados, éstos son depositados luego en un osario con cal que se encuentra en el medio de las torres. El rito es sumamente democrático y no hay distinción entre ricos y pobres, campeones de baloncesto o flautistas callejeros, gente alta o gente baja. ¿Raros los parsis pero también sensatos, no?
Ahora bien, aunque la costumbre continúa practicándose en la actualidad, los parsis se encuentran frente a nuevos problemas. La torre del silencio de Bombay (la ciudad con mayor concentración de parsis del mundo por metro cuadrado), por ejemplo y gracias a la creciente urbanización, terminó siendo el centro de la zona más residencial y exclusiva de toda la ciudad: Malabar Hill. Gracias a eso, a las opciones de "vista al mar/parque/río/etc", los edificios altos de Bombay añaden la oferta de "vista a los finados parsis en su último tránsito hacia el más allá". Otro problema, aún más grave, es que a los pobres buitres, principales encargados de la noble tarea, se les ha dado por consumir mucha vaca endrogada con dicoflenac (alias Voltaren), un excelente antiinflamatorio pero, aún mejor, buitricida. Todo esto conduce a los traumatizados parsis a las siguientes posibles soluciones: cambiar de religión, hacer el Concilio Parsitano II para reformarla y suprimir la práctica, implementar criaderos de buitres o bien convencer a los de dos piernas y sin plumas para que se dediquen a esta tarea y dejen de joder al resto de humanos (parsis y no parsis)...
Hasta acá, todo muy parecido a cualquier religión pero, hete aquí que, gente rara estos muchachos, de ella derivaron un rito muy particular: las dakhmas o torres del silencio. Como buenos zoroastristas que son, para los parsis los cadáveres son elementos impuros ya que han sido poseídos por el malvado Angra. Menudo problema les trae, entonces, dicha creencia. Si los entierran, contaminan la tierra. Si los queman, el fuego (que encima es sagradísimo para ellos). Tampoco la solución es mandarlos a alimentar los peces ya que contaminarían el agua (aunque si uno contempla el Ganges, la verdad que no sé quien impurifica a quien). La solución que encontraron, entonces, fue la de estas dichosas torres donde se exponen los cuerpos desnudos para que se alimenten los buitres y el sol y el viento, aparte de arruinarles la belleza de sus pelos, hagan el resto. Cuando quedan sólo los huesos calcinados, éstos son depositados luego en un osario con cal que se encuentra en el medio de las torres. El rito es sumamente democrático y no hay distinción entre ricos y pobres, campeones de baloncesto o flautistas callejeros, gente alta o gente baja. ¿Raros los parsis pero también sensatos, no?
Ahora bien, aunque la costumbre continúa practicándose en la actualidad, los parsis se encuentran frente a nuevos problemas. La torre del silencio de Bombay (la ciudad con mayor concentración de parsis del mundo por metro cuadrado), por ejemplo y gracias a la creciente urbanización, terminó siendo el centro de la zona más residencial y exclusiva de toda la ciudad: Malabar Hill. Gracias a eso, a las opciones de "vista al mar/parque/río/etc", los edificios altos de Bombay añaden la oferta de "vista a los finados parsis en su último tránsito hacia el más allá". Otro problema, aún más grave, es que a los pobres buitres, principales encargados de la noble tarea, se les ha dado por consumir mucha vaca endrogada con dicoflenac (alias Voltaren), un excelente antiinflamatorio pero, aún mejor, buitricida. Todo esto conduce a los traumatizados parsis a las siguientes posibles soluciones: cambiar de religión, hacer el Concilio Parsitano II para reformarla y suprimir la práctica, implementar criaderos de buitres o bien convencer a los de dos piernas y sin plumas para que se dediquen a esta tarea y dejen de joder al resto de humanos (parsis y no parsis)...
domingo, 21 de marzo de 2010
Godspeed You! Black Emperor - Sleep
Sólo para audaces.
Mucha densidad e intensidad.
Post-rock del mejorcito
PD para los osados: sólo déjense llevar
Mucha densidad e intensidad.
Post-rock del mejorcito
PD para los osados: sólo déjense llevar
jueves, 18 de marzo de 2010
Bagdad Café
A desert road from vegas to nowhere,
some place better than where you've been.
A coffee machine that needs some fixing
in a little café just around the bend...
some place better than where you've been.
A coffee machine that needs some fixing
in a little café just around the bend...
domingo, 21 de febrero de 2010
Música para cabalgar ballenas a la luz de la luna rumbo a la Última Thule
Consejo para susceptibles a la música electrónica: escuchen a partir del segundo 18.
lunes, 15 de febrero de 2010
La lluvia...
La lluvia,
con frecuencia,
penetra por mis poros,
ablanda mis tendones,
traspasa mis arterias,
me impregna,
poco a poco,
los huesos,
la memoria.
Entonces,
me refugio
en un rincón cualquiera
y estirado en el suelo
escucho,
durante horas,
el ritmo de las gotas
que manan de mi carne,
como de una gotera.
Oliverio Girondo (Persuasión de los días)
con frecuencia,
penetra por mis poros,
ablanda mis tendones,
traspasa mis arterias,
me impregna,
poco a poco,
los huesos,
la memoria.
Entonces,
me refugio
en un rincón cualquiera
y estirado en el suelo
escucho,
durante horas,
el ritmo de las gotas
que manan de mi carne,
como de una gotera.
Oliverio Girondo (Persuasión de los días)
lunes, 8 de febrero de 2010
Auriculares doble vía
¿Qué pasaría si nuestros auriculares, al mismo tiempo que nos inundan interiormente de música, irradiaran hacia afuera todos los sentimientos positivos que ésta nos genera?
Imaginen: potentes arco iris fluyendo de nuestros oídos y pintando de color, mientras pasamos, tanto gris...
Imaginen: potentes arco iris fluyendo de nuestros oídos y pintando de color, mientras pasamos, tanto gris...
Verdades Inoxidables
Hace más de 400 años, Shakespeare escribía: "En estos tiempos, los locos guían a los ciegos" (Rey Lear).
Nada ha cambiado...
Nada ha cambiado...
viernes, 5 de febrero de 2010
Revolución
(...) hay un poema que dice: "la revolución se paró en algún lado".
¿Se paró o se bajó del mundo?
-Yo no he dicho eso, he dicho que se paró en algún lado... Yo ya sé que yo no la voy a vivir ni la voy a hacer.
-Pero sentís que alguna vez va a suceder.
-Después de tantos fracasos y errores, lo único que puedo decir es que es imposible mutilar en los seres humanos la capacidad de sueños, el deseo de cambio... Hay épocas muy grises, como la actual, que vivimos desde hace años y que viviremos unos años más todavía. Pero la historia enseña que al final algo cambia. Yo creo que en cada caso se cambia de una manera diferente y eso no lo puedo predecir. A pesar de todo el esfuerzo que este mundo globalizado, entre comillas, hace para manufacturar nuestra subjetividad a nivel mundial, para amansarnos, para convertirnos en tierra fértil para los autoritarismos... a pesar de todo yo creo que hay momentos en los que la gente dice basta. La historia muestra eso. ¿Cuándo, cómo, dónde va a ocurrir? No lo sé.
(Entrevista de Rodolfo Braceli a Juan Gelman en la AdnCultura de La Nación del 23/01/10. Leela completa aquí)
¿Se paró o se bajó del mundo?
-Yo no he dicho eso, he dicho que se paró en algún lado... Yo ya sé que yo no la voy a vivir ni la voy a hacer.
-Pero sentís que alguna vez va a suceder.
-Después de tantos fracasos y errores, lo único que puedo decir es que es imposible mutilar en los seres humanos la capacidad de sueños, el deseo de cambio... Hay épocas muy grises, como la actual, que vivimos desde hace años y que viviremos unos años más todavía. Pero la historia enseña que al final algo cambia. Yo creo que en cada caso se cambia de una manera diferente y eso no lo puedo predecir. A pesar de todo el esfuerzo que este mundo globalizado, entre comillas, hace para manufacturar nuestra subjetividad a nivel mundial, para amansarnos, para convertirnos en tierra fértil para los autoritarismos... a pesar de todo yo creo que hay momentos en los que la gente dice basta. La historia muestra eso. ¿Cuándo, cómo, dónde va a ocurrir? No lo sé.
(Entrevista de Rodolfo Braceli a Juan Gelman en la AdnCultura de La Nación del 23/01/10. Leela completa aquí)
jueves, 4 de febrero de 2010
Moby - Mistake
Flasheé con la sonoridad de esta canción. La letra no tanto, tiene demasiados "don't"
lunes, 11 de enero de 2010
El rey está desnudo
En un país donde siguen creyendo que hacen la guerra por la libertad del mundo, es bueno que alguien de adentro se pare con cojones y diga las cosas tal cual son
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