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lunes, 11 de enero de 2010

El rey está desnudo

En un país donde siguen creyendo que hacen la guerra por la libertad del mundo, es bueno que alguien de adentro se pare con cojones y diga las cosas tal cual son



domingo, 30 de agosto de 2009

Cojones

La transición española hacia la democracia, al igual que la nuestra, tuvo sus altibajos e intentos de retorno al status quo anterior. El más famoso de esos remezones fue el intento de golpe por parte del teniente coronel de la guardia civil Antonio Tejero el 23 de febrero de 1981. Acompañado de 200 guardias civiles, tomó por asalto el congreso de diputados cuando éste se encontraba en plena sesión de investidura del nuevo presidente de gobierno. Todo fue transmitido en directo por la Televisión Española.

Si no fuera por sus implicancias, por momentos el copamiento pareció una comedia de enredos. Una de las imagenes más famosas se produjo cuando el presidente saliente, Adolfo Suarez, se mantuvo sentado en su puesto cuando todos se habían tirado al suelo obedeciendo la orden de los golpistas en tal sentido, la cual fue reforzada por una ráfaga de balas. En el video, pueden apreciar también una excelente demostración de lo que la palabra "cojones" significa. Cuando éste arranca, luego de un plano general, se puede apreciar a dos personas sentadas en sus bancas: a la derecha, el ya nombrado Suarez y, a la izquierda, su vicepresidente, el Teniente General Manuel Gutierrez Mellado, un hombre cercano a los 70 años. Cuando Tejero irrumpe en el recinto, el viejo general se le va al humo a increparlo pidiendole explicaciones de lo que estaba haciendo. Ahí es cuando los guardias civiles tiran su ráfaga de metralleta y ordenan tirarse al suelo. El militar, lejos de impresionarse y obedecer, permanece con sus brazos en jarra como si las balas no fueron de plomo sino pompas de jabón. Tejero, de 49 años y 20 años menor, se dirige hacia él e intenta tirarlo al piso. Llega a colgarsele pero no puede tirar al anciano general, el que demuestra tener unos cojones mucho más grandes que los de él. El golpe termina fracasando ante la negativa del Rey a apoyarlo.

jueves, 25 de junio de 2009

Madame La Mort

Durante estos últimos días da la impresión que la parca encargada de los "famosos" anda con la guadaña bastante afilada. Se fueron a ningún lado (porque no existen ni San Pedro, las nubes ni nada de eso):

- Fernando Peña (puto lindo para algunos, yo me quedo con sus muchos personajes más que con la persona)
- Alejandro Doria (genio sólo por ser el director de "Esperando la carroza")
- Michael Jackson (¿quien en los '80, aunque sea en la soledad de la ducha, no tarareó algunas de sus canciones? Otro con el cual me quedo más con su obra que con su persona)
- José Ignacio García Hamilton (periodista y escritor tucumano, ultimamente político)
- Farrah Fawcet (Angel de Charly originalísima aunque la verdad que siempre me gustó más Cheryl Ladd, su reemplazante)
- Oscar Ferreiro (villano eterno de telenovelas)
- David Carradine (quien finalmente encontró la forma de no dejar la huella de sus pies sobre el papel de arroz).

Más allá de la idealización que produce el tener bastante más exposición que los warholianos 15 segundos de fama, todos fueron personas de carne y hueso; personas con claros y, algunos especialmente, con muchos oscuros (con Michael me pasa lo mismo que con la cal y la arena, no sé cual categoría de las dos sería la buena y cual la mala para él).

También se murió, hoy precisamente, alguien que si bien fue mucho menos famoso que todos los nombrados, para mí merece el mayor homenaje: Andrés Cascioli.

Para muchos será el nombre de un desconocido pero para mi generación y las anteriores, su nombre enseguida remite a un ícono de hace 30 años: la revista HUMOR(R) de la cual Andrés fue además de director, dibujante de muchas de sus célebres y contundentes tapas. En sus páginas escribían, entre otros, el Negro Dolina, Jorge Guinzburg, Carlos Abrevaya y Santiago Varela. Pero no fueron sólo las letras las que marcaron su estilo ácido e incisivo, su humor gráfico (todos los dibujantes de historieta de la época desde Fontanarrosa hasta Altuna pasaron por ella) fue la mejor forma de eludir la censura para decir sutilmente lo que todo el mundo pensaba pero nadie se atrevía a decir. HUMOR(R) se le cagó de la risa en la cara a la Dictadura como nadie había osado hacerlo. Sobrevivió intentos de clausura, secuestro de ediciones y todo tipo de presiones. Siguió editándose luego del retorno a la democracia pero sin el lógico impacto anterior aunque se las arregló para sobrevivir hasta 1997. Algo de su espíritu vive en la Barcelona.

Andrés, si existiera el cielo ya hace rato que te lo mereciste.
Chapeau Señor!

PD: Andrés Cascioli fundó Ediciones La Urraca, de donde salieron además de la HUMOR(R), la Sex HUMOR(R) (donde el sexo reemplazaba a la política como objeto del humor pero sin caer en chabacanerías baratas) y la Fierro, revista por la cual (en sus dos etapas) tengo un muy especial cariño.

sábado, 30 de mayo de 2009

Las venas abiertas de América Latina (Eduardo Galeano)

Estoy terminando de leer este libro publicado en 1971. ¡Qué aguda descripción de la década menemista realiza en algunos capítulos! (20 años antes...). El mejor ejemplo es la frase: "En América Latina es lo normal: siempre se entregan los recursos en nombre de la falta de recursos"


miércoles, 27 de mayo de 2009

Bombas en Londonistán

El 7 de julio de 2005 tres bombas estallaron en el subterráneo de Londres a las 8.50 AM y una cuarta, casi una hora después, en uno de los típicos colectivos rojos londinenses de doble piso. En total fallecieron 56 personas y más de 700 resultaron heridas. Quince días después, la paranoica policía inglesa -confundiéndolo con un terrorista- asesinó a quemarropa con 7 tiros en la cabeza a un brasileño que tuvo la mala suerte de tener el color de piel equivocado.
La imagen que muchas veces se tiene de Londres es de una ciudad donde uno encuentra de todo (y donde precisamente todo vale). Días grises sin sol, el Támesis con sus puentes, punks con y sin crestas, el cambio de la guardia real, sex shops, pakistaníes de largas barbas y turbantes, el Big Ben, locas fiestas electrónicas con drogas sintéticas del color que se desee, viejas con sombreros ridículos, pubs expediendo hectolitros y hectolitros de cerveza, olor a curry en el aire y un larguísimo etcétera. Por eso sorprende que los cuatro suicidas que provocaron la masacre no fueran inmigrantes recientes de algún ignoto pueblo tribal de Afganistán sino que, por el contrario, hubieran crecido en este Londres multicultural donde el 40 % de población queda fuera de la categoría "blanco teta británico" (La gran mayoría de ellos arribada desde las ex-colonias durante las décadas del '50 y '60 o sus descendientes). Si bien el proceso tuvo sus idas y vueltas, esta pequeña gran minoría se encuentra bastante integrada al sistema de consumo inglés. (Como muestra no basta un botón sino 10.000: la cantidad de agentes negros con que cuenta la policía inglesa).
¿And so? (¿Y entonces?)
¿Qué fue lo que motivó a Mohammad Sidique Khan (30), Shehzad Tanweer (22), Germaine Lindsay (19) y Hasib Hussain (18) a cometer lo que cometieron?
Bueno, resulta que muchas veces las corrientes subterráneas emergen violentamente como geyseres hacia la superficie y, tal cual describe el escritor Hanif Kureishi (Londres, 1954), mucha gente joven, criada en la Inglaterra secular, volvía a una forma de creencia que negaba los placeres de la sociedad en la que vivía. Su explicación para ello es que "Si la sociedad ya no te instala los valores, tu felicidad y tu placer dependen completamente de ti; tú tienes que trabajar y ganarte tus propios valores morales". Entonces, es más fácil caer en el islamismo radical con sus valores impuestos que crear tus propios valores.

Pero así como algunos reaccionan con violencia frente a la violencia, otros lo hacen de otra forma. Natty, un londinense hijo de madre africana y padre inglés, zafó por muy poco de una de las explosiones del atentado del 7 y estuvo cerca de donde asesinaron a Jean Charles de Menezes, el brasileño confundido con un terrorista. Impactado, volcó en la letra de una canción su relato muy personal de lo que le pasó en esos días. Nitin Sawhney, músico inglés descendiente de hindúes, le puso música a:

Days of fire

There's no more trains going that way /No hay más trenes yendo para allá
There's no more coming this way / No hay más trenes viniendo para acá
You better make your way home, son/ Será mejor que vuelvas con cuidado a casa, hijo
There's something going down in London/ Algo está pasando bajo Londres

(...)

Then it all went slow motion, everything slow motion / Entonces todo fue en cámara lenta, todo en cámara lenta
First came the flash of lights then the sound of explosion / Primero vino el flash de luces, luego el sonido de la explosión
And we're still in slow motion, we're still in slow motion / Y aún estamos en cámara lenta, aún estamos en cámara lenta


Se podrán escribir toneladas de palabras pero muchas veces es la música la que nos transmite mejor los sentimientos: