jueves, 30 de diciembre de 2010

"Solo se volverá clara tu visión

cuando puedas mirar

en tu propio corazón.

Porque quien mira hacia fuera, sueña

Y quien mira hacia dentro, despierta."

Carl Jung

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Quién sabe si es bueno o malo?

El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y otra vez tuvo razón porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido.

(Adaptado a partir de "Las religiones del mundo", de Huston Smith)

domingo, 26 de diciembre de 2010

Aviso para los poseedores de felinos

No digan que no les avisé que son parte de una gran mentira:

Los esclavos - Jacques Sternberg

En el comienzo, Dios creó al gato a su imagen y semejanza. Y, desde luego, pensó que eso estaba bien. Porque, de hecho, estaba bien. Salvo que el gato era holgazán y no deseaba hacer nada. Entonces, más adelante, después de algunos milenios, Dios creó al hombre. Únicamente con el objeto de servir al gato, de darle al gato un esclavo para siempre. Al gato, Dios le había dado la indolencia y la lucidez; al hombre, le dio la neurosis, la habilidad manual y el amor por el trabajo. El hombre se dedicó de lleno a eso. Durante siglos construyó toda una civilización basada en la inventiva, la producción y el consumo intenso. Una civilización que, en suma, escondía un único propósito secreto: darle al gato cobijo y bienestar.

Es decir que el hombre inventó millones de objetos inútiles, y por lo general absurdos, sólo para producir los contados objetos indispensables para la comodidad del gato: el radiador, el almohadón, el tazón para la leche, el tacho con aserrín, el tapiz, la alfombra, la cesta para dormir y puede que incluso la radio, porque a los gatos les gusta mucho la música.

Sin embargo, los hombres ignoran esto. Porque lo desean así. Porque creen ser los bendecidos, los privilegiados. Tan perfectas son las cosas en el mundo de los gatos.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Luis Eduardo Aute - Elijo la locura

Hay quien mantiene la convicción

de que la vida

es una partida

entre el azar y la comunión

con el destino,

entre la ley y la invocación

al desatino.



Quien mira no ve ni una mitad,

es evidente

que es diferente.

Entre mirar con la claridad

de la cordura

y ver con la luminosidad

de la locura.



Ante esa coyuntura

de claridad o lucidez,

con sensatez,

elijo la locura, aleluya,

elijo la locura...



Ante el intento de construir

la convivencia

en la apariencia

opongo el reto de destruir

toda la historia,

las estrategias, el porvenir

y la memoria.



No sólo no me quiero atener

a ser comparsa

de esta otra farsa

sino, además, me excluyo el deber

del raciocinio,

esa otra trampa que usa el Poder

para el dominio.



Ante esa coyuntura

de la claridad y lucidez,

con sensatez,

elijo la locura, aleluya,

elijo la locura...

sábado, 6 de noviembre de 2010

En esta noche, en este mundo (Alejandra Pizarnik)

En esta noche, en este mundo

A Martha Isabel Moia


I

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe


II

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?


III

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible

sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!


IV

los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción


V

y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema


VI

hablo en fácil hablo en difícil
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

8 de octubre de 1971



De: Textos de sombra y últimos poemas

martes, 6 de julio de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

El Mundial, el punto medio y los argentinos.

El punto medio no existe pero sirve para marcar un Norte.

Los argentinos, lamentablemente, siempre somos extremistas. No hace falta,creo, que dé ejemplos de ello.

Luego de la triste eliminación ayer en el Mundial de fútbol, muchos ya se dividen entre quienes bancan a Maradona y quienes lo critican, haciendo leña del árbol caído. Pero, la realidad no es ni blanca ni negra.

El ciclo Maradona tiene (¿tuvo?) algo muy importante para rescatar: la motivación de jugar al tipo de fútbol con el cual más nos identificamos. Un fútbol bien sudamericano, ofensivo y donde los jugadores puedan explayar su talento infinito y de potrero con la pelota. El problema de tanta individualidad es que su componente de indisciplina hace que muchas veces se pierda la idea colectiva de juego. Por otro lado, tenemos al fútbol europeo, bien ordenado tácticamente, donde prima el funcionamiento colectivo y, muchas veces, el componente defensivo sobre el ofensivo. La desventaja que tiene este tipo de fútbol es la falta de ese toque de “magia” del cual reboza el sudamericano. El Hombre versus la Máquina sería una reducción capciosa pero no tan desacertada.

Ahora bien, ¿donde nos ubicamos nosotros?

Está visto que la rígida disciplina colectiva en experiencias anteriores no fue finalmente efectiva y, sobre todo, no la terminabamos de disfrutar como queríamos. Con el aprendizaje que nos da este Mundial, creo que también podemos decir que la solución no pasa por la mera acumulación de individualidades.

Por eso, capitalicemos entonces la experiencia: ni los extremos tácticos o individualistas deberían ser nuestro Norte. Busquemos, entonces, el punto medio, que no existe pero que nos puede marcar una idea de hacia donde queremos ir. Asumamos nuestra identidad, con sus virtudes y defectos, teniendo en claro, ya desde el vamos, que la misma pasa más por un lado de esa división inexistente que por el otro. Eso sí, sería sano que lo hagamos sin olvidar que también en el lado opuesto puede haber, a veces, razones más fuertes que las nuestras y que las mismas podrían enriquecernos si nos sacáramos las anteojeras de nuestro maniqueísmo.

PD: cualquier extrapolación que se quiera hacer con la realidad cotidiana de los argentinos es puramente intencional.